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También aportan:
- fibra;
- proteínas vegetales;
- magnesio;
- cobre;
- polifenoles.
Por esta combinación, pueden formar parte de una alimentación orientada al cuidado cardiovascular y cerebral.
Una porción habitual puede rondar los 25-30 gramos.
No es necesario remojarlas durante toda la noche para que sean saludables. Si prefieres hacerlo porque te gusta más su textura, es una elección personal, pero no constituye un requisito para aprovechar sus nutrientes.
2. Almendras: fibra, vitamina E y grasas insaturadas
Las almendras son especialmente interesantes por su contenido de vitamina E, además de aportar magnesio, fibra y grasas predominantemente insaturadas.
La piel de la almendra contiene diversos compuestos vegetales, por lo que consumirla entera es una alternativa sencilla.
Una buena opción es elegir:
- almendras naturales;
- tostadas sin aceite añadido;
- sin azúcar;
- con poca o ninguna sal.
Las versiones caramelizadas, con miel o cubiertas de chocolate pueden contener cantidades importantes de azúcar añadido.
3. Pistachos: pequeños pero muy nutritivos
Los pistachos aportan proteínas, fibra, potasio y carotenoides como luteína y zeaxantina.
Estos últimos son conocidos especialmente por su relación con la salud ocular dentro de una alimentación equilibrada.
Además, comprar pistachos con cáscara puede tener una ventaja práctica: abrirlos uno por uno hace que comamos más despacio y facilita prestar atención a la cantidad.