Dormir bien no depende solamente de cuántas horas descansamos. La posición en la que dormimos también puede influir en la digestión, la respiración, la circulación y hasta en la salud de la columna vertebral. Muchas personas tienen un “lado favorito” para dormir, pero pocos imaginan que esa costumbre podría afectar el cuerpo más de lo que creen.