Preparación paso a paso:
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En una jarra de cristal grande, vierte el litro de agua purificada.
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Agrega la media cucharadita de sal marina y el cuarto de cucharadita de bicarbonato de sodio.
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Exprime el jugo de los dos limones directamente en la jarra.
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Si decides usar miel o stevia, agrégala en este paso.
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Revuelve vigorosamente con una cuchara de madera o plástico (evita el metal al mezclar minerales) durante un par de minutos, hasta asegurarte de que la sal y el bicarbonato se hayan disuelto por completo y el líquido se vea translúcido.
Modo de consumo y rutina: El peor error al hidratar a una persona mayor es darle un vaso grande de agua y pedirle que se lo tome de golpe, ya que esto solo le provocará pesadez estomacal y ganas inmediatas de orinar. El suero debe tomarse a pequeños sorbos durante todo el día, como si fuera un medicamento en goteo. Mantén la jarra a temperatura ambiente o ligeramente fresca cerca de ellos y asegúrate de que den unos cuantos tragos cada hora, especialmente entre las comidas y durante los días de calor intenso.
Precauciones Importantes: Aunque los minerales son esenciales para la vida, este suero contiene sodio. Si el adulto mayor padece de hipertensión arterial severa y descontrolada o está bajo una dieta médica estricta baja en sodio, debes consultar con su cardiólogo antes de ofrecerle esta bebida. Asimismo, los pacientes con insuficiencia renal crónica tienen restricciones muy estrictas sobre la cantidad de potasio y líquidos que pueden procesar sus riñones al día; en estos casos, la hidratación debe ser dictada exclusivamente por su nefrólogo. Finalmente, si el adulto mayor es diabético, omite por completo la miel de la receta y utiliza únicamente un endulzante sin calorías como la stevia natural.