Ingredientes:
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2 tomates medianos, bien rojos y maduros.
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El jugo recién exprimido de 1 limón entero.
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1 taza de agua purificada.
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1 chorrito de aceite de oliva extra virgen (suaviza el sabor y es clave para que el cuerpo absorba el licopeno del tomate al máximo).
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Opcional: Una pizca de sal marina o del Himalaya.
Preparación paso a paso:
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Lava minuciosamente los tomates bajo el agua para eliminar cualquier rastro de impurezas.
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Córtalos en cuartos o trozos grandes. Deja la piel y las semillas, ya que ahí reside gran parte de su fibra digestiva.
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Introduce los trozos de tomate en el vaso de la licuadora junto con la taza de agua.
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Licúa a velocidad máxima hasta lograr un líquido uniforme.
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Sirve el batido en un vaso grande y añade el jugo de limón recién exprimido.
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Agrega el chorrito de aceite de oliva extra virgen y la pizca de sal marina si decidiste usarla. Revuelve muy bien con una cuchara para integrar los aceites con el jugo.
Modo de consumo y duración del tratamiento: Para obtener resultados terapéuticos reales, adapta el consumo según tu principal problema de salud:
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Para desintoxicar el hígado y mejorar la digestión: Bebe un vaso en completo ayunas durante 7 días consecutivos.
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Para reducir el colesterol: Toma un vaso diario (preferiblemente antes de una comida principal) durante 3 semanas.
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Para aliviar el dolor articular y la artritis: Consume media taza en ayunas y media taza por la noche antes de dormir durante una semana.
Precauciones Importantes: Este jugo tiene un perfil ácido por naturaleza. Si sufres de gastritis activa, úlceras estomacales severas o reflujo constante, el limón crudo en ayunas puede irritar tu estómago; en ese caso, consúmelo con precaución o junto a los alimentos. Las personas alérgicas al tomate deben evitarlo por completo. Asimismo, si te encuentras bajo un tratamiento médico con fármacos anticoagulantes, consulta a tu médico antes de iniciar limpiezas profundas con limón.