Otros estudios refuerzan esta idea. Por ejemplo, una investigación publicada en el Journal of Ethnopharmacology demostró que el extracto de hojas de Inula viscosa (una planta usada tradicionalmente en la región mediterránea para el dolor reumático) tuvo un efecto significativo en la reducción de la severidad de la artritis en modelos animales . El efecto se atribuye a una combinación de acción antioxidante y antiinflamatoria, que ayuda a regular el estrés oxidativo y modular la respuesta inmunológica .
De manera similar, la investigación sobre las hojas de Berchemia kulingensis, tradicionalmente consumidas como té para aliviar molestias articulares, ha mostrado que sus extractos pueden suprimir la inflamación del tejido sinovial, una de las características principales de la artritis gotosa. Su mecanismo de acción parece estar relacionado con la regulación de vías inflamatorias clave como la TLR4-NF-κB .
Por lo tanto, cuando el cuerpo habla con dolor e inflamación, la respuesta puede estar en la naturaleza. La promesa de “solo dos cucharadas” de un preparado de hojas específicas no es un mito sin fundamento; está respaldada por investigaciones científicas que exploran su potencial para modular la inflamación, reducir el estrés oxidativo y ofrecer un alivio real para quienes sufren artritis .