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No hace falta forzarlo.
Desliza suavemente la punta bajo el hilo hasta que la puntada quede apoyada contra el filo cortante.
- Corta el hilo
Una vez que la puntada esté bien colocada, realiza un movimiento pequeño y controlado para cortar el hilo.
Deberías sentir muy poca resistencia.
Eso es lo maravilloso del descosedor: no requiere fuerza bruta.
Si te cuesta cortar la puntada, cambia la posición de la herramienta en lugar de presionar con más fuerza.
- Continúa a lo largo de la costura
Pasa a la siguiente puntada y repite el proceso.
En una costura larga, no es necesario cortar cada puntada individualmente.
Un método útil consiste en cortar varias puntadas a intervalos, separar suavemente la costura y retirar los hilos sueltos restantes.
La palabra clave aquí es “suavemente”.
- Retira los hilos cortados
Una vez cortadas suficientes puntadas, separa con cuidado las capas de tela.
Muchos de los hilos restantes deberían desprenderse fácilmente.
Unas tijeras pequeñas para hilos o unas pinzas pueden ayudar a retirar los trozos más rebeldes.
- Revisa la tela
Antes de proceder con la reparación o el arreglo, examina la tela detenidamente.
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