Un pequeño arbusto con grandes poderes
El romero, cuyo nombre científico es Rosmarinus officinalis, pertenece a la familia de las lamiáceas y es originario del Mediterráneo. Crece fácilmente en climas cálidos, y su aspecto robusto y sus hojas alargadas de color verde intenso lo hacen inconfundible. Desde tiempos antiguos, civilizaciones como la griega, la romana y la egipcia lo consideraban sagrado por su aroma y sus efectos medicinales.
No es casualidad que se usara en rituales, baños y remedios tradicionales. El romero contiene compuestos activos muy potentes, como el ácido rosmarínico, el cineol, el alcanfor y los flavonoides, los cuales le otorgan sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, analgésicas y antibacterianas. Todo esto se traduce en una planta que actúa en distintos sistemas del cuerpo y ayuda a mantener el equilibrio general del organismo.