Personas mayores: se sorprenderán de lo que esta vitamina puede hacer por la circulación recibiendo mis recetas, solo debes decir algo… Gracias

Los alimentos ricos en vitamina K2 no son difíciles de encontrar, aunque sí pasan desapercibidos: el natto (soja fermentada), los quesos fermentados, el hígado de animales criados en pastos, la yema de huevo de gallinas libres y la mantequilla de pastoreo. Pero si tu dieta no incluye estos alimentos con regularidad, es muy probable que estés careciendo de esta vitamina clave sin saberlo.

¿Y cómo saber si es tu caso? Además del dolor en piernas y huesos, otros síntomas incluyen calambres nocturnos, sensación de hormigueo, uñas frágiles y mayor facilidad para sufrir fracturas. Si reconoces varios de estos signos, tu cuerpo te está pidiendo ayuda.

La buena noticia es que incorporar vitamina K2 es sencillo. Puedes empezar añadiendo yema de huevo a tus comidas, consumir mantequilla de calidad o, si lo prefieres, optar por un suplemento específico de K2 (especialmente la forma MK-7, que es la más biodisponible). Eso sí, recuerda que la vitamina K2 trabaja en equipo con la vitamina D3 y el magnesio; solas no funcionan igual.

Escucha a tu cuerpo. El dolor en piernas y huesos no es normal, aunque muchos lo hayan normalizado. Es un aviso, un susurro de tu organismo diciéndote que algo falta. Y muchas veces, ese algo es tan simple como una vitamina que espera ser descubierta y devolverte la ligereza de moverte sin molestia

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