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Lava minuciosamente las hojas de hierbabuena y desinféctalas.
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En una licuadora, coloca el litro de agua purificada junto con las hojas frescas de hierbabuena.
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Licúa a velocidad media durante unos segundos, solo lo suficiente para triturar las hojas y que el agua adquiera un tono verdoso (no lo licúes en exceso para no amargar la bebida).
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Pasa el líquido por un colador para retirar los restos de las hojas trituradas.
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Agrega el jugo de los dos limones a tu agua de hierbabuena. Nunca licúes el limón junto con la planta, ya que las aspas de la licuadora oxidan la Vitamina C más rápidamente.
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Añade tu endulzante natural si lo deseas, mezcla bien con una cuchara y sírvelo con abundante hielo.
Modo de consumo y rutina: Este jugo es una bebida de “tiempo” excelente y segura para mantenerte hidratado. El momento estratégico para consumirlo y aprovechar sus propiedades medicinales es durante o inmediatamente después de tus comidas principales. Te ayudará a evitar la pesadez extrema y esa sensación de tener el estómago inflamado como un globo.
Precauciones Importantes (De lectura obligatoria): A pesar de ser una bebida sumamente natural y refrescante, tiene una contraindicación médica muy específica. Si padeces de reflujo gastroesofágico crónico (ERGE), acidez estomacal severa o hernias hiatales, debes consumir esta bebida con muchísima precaución o evitarla. El mentol presente en la hierbabuena tiene la capacidad de relajar el esfínter esofágico inferior (la “válvula” que separa el estómago del esófago); al relajarse, sumado al ácido del limón, los jugos gástricos pueden subir más fácilmente hacia tu garganta, empeorando drásticamente el ardor.
Finalmente, debido a la naturaleza altamente ácida del limón, te recomendamos beber este jugo utilizando un popote (pajita) reutilizable para evitar que el ácido desgaste el esmalte natural de tus dientes a largo plazo.